Edificar una práctica artística

(Introducción)

Edificar una práctica artística supone tomar parte en nuestra condición de sujeto activo dentro de la sociedad, se trata de adopar un compromiso cuya pertinencia no está claramente delimitada.

En un momento en que las prácticas artísticas evolucionan hacia la colectivización no queda claro dónde se sitúa la entidad individual en el proceso creativo.

El artista se enfrenta a dos misiones:

-Integrarse profesionalmente dentro de la sociedad, lo cual supone entrar en un ámbito de difícil reconocimiento de la necesidad cultural.

-Satisfacer sus inquietudes personales dentro de un sistema de producción que implica el establecimiento de una infraestructura sólida de personal y medios de producción.

En este proceso de pérdida de la práctica individual, dada la creciente necesidad de adquirir técnicas y anteponer la consecución de requisitos laborales que aseguren la supervivencia, el sujeto se aleja de esa búsqueda de sentido que guíe sus pasos en el cada vez más complicado circuito multidisciplinar del arte contemporáneo.

Hay una búsqueda de conjugar lo artístico y lo profesional que corre el peligro de frustrarse si no existe una práctica paralela de cuestionamiento constante, de cohesión entre las vertientes y disciplinas que uno debe aunar en el proceso, así como una búsqueda de pertenencia a un colectivo donde hallar intercambio, identificación y difusión de aquello por lo que uno lucha.

Este camino se ve dificultado por la sobresaturación de contenidos a que nos vemos sometidos en internet, que además introduce una serie de patrones falsos que se nos instalan de forma automática y pervierten la búsqueda de la autenticidad.

Estos patrones suponen la construcción de un ego ficticio que prácticamente nos viene dado por el mero hecho de tener una cuenta de correo electrónico, resulta difícil oponerse a esta realidad que a través de redes sociales como facebook se ha universalizado, y que implican una conectividad regular. Aquí asoma el complejo tema de la identidad virtual y como se entrelaza con nuestra auténtica personalidad al margen de la red: ¿Quiénes somos? ¿Qué imágenes creamos? ¿Qué mueve nuestra inquietud? ¿Qué producto cultural ofrecemos a la sociedad? Y sobre todo, qué resultado real obtenemos de todo ello.

Las intención de este texto es desglosar los condicionantes a los que se enfrenta un artista recién salido del circuito académico y su progresiva adaptación al mundo laboral, en qué medida es posible justificar la necesidad estudiar una carrera como Bellas Artes para lograr alcanzar una práctica remunerada y útil dentro de la sociedad.


Cecilia Álvarez

1 comentario:

Mike dijo...

Muy muy interesante. El análisis es claro.

Pero... La "criticada" sobresaturación que genera internet en cuanto a contenidos, no es más que una muestra de que es ahora cuando el artista verdadero debe ejercer el derecho/obligación a mostrar su valía acreditada: "entre mucho malo, lo bueno resalta".

Ánimo.